miércoles, 31 de marzo de 2010

Aura de Otoño


Entre las hojas se fue
siguiendo su propio aura.
Trató de olvidar tanta distancia,
buscó un lugar para escapar.

Se sentía muy mal,
arruinó su propia estrella.
Su lágrima cayó una vez mas
por culpa de su escencia.

Quiso acabar
con mentiras mi paciencia.
Me quiso enamorar
y encontró su lugar...

Con el tiempo desperté,
aterrizó un barrilete en mi cabeza.
Las ideas de aquí para allá
trepaban alto entre sus piernas.

Entre tanta confusión
no sabía si creer en su inocencia.
Toda mi felicidad estalló
en mil ciclos de nostalgia.

Esperé aquél Otoño
que violó la luz solar.
Busqué en otros ojos
un paraíso a despercidiar...



jueves, 18 de marzo de 2010

Historias que llevan a la nada




Versos sin alma.
Dulces palabras.
Miradas que matan.
El amor que se alcanza.

La distancia entre los cuerpos reclama un final.
Los sueños olvidados serán tu libertad.

Besos ingratos.
Heridas que salan.
Historias que atrapan.
Corazones que sangran.

Las canciones que hoy suenan te ayudan a escapar.
De a poco te recuerdan lo difícil que fue amar.

lunes, 1 de marzo de 2010

Fracaso hiperrealista y viaje eterno


Y así fue que partió,
su holograma acababa de nacer
y se esparcía entre las partículas del aire.
Le prometieron eternidad,
pero lo confundió su corazón
y entendió lo efímero que puede ser vivir.

Veía como se acumulaba el egoísmo.
Aplastaron con tanto rencor
y violencia sus palabras
como si poco importara su existencia.
Fue obediente,
por ende fue traicionado.
Había anidado en una nueva ilusión...

Encontró puertas que poco le pudieron ofrecer.
Vivía despierto entre sueños,
no respondía de sus actos.
Ni siquiera veía
que todo escapaba de sus manos...
Coleccionó los cristales desperdiciados
en esos días casi de averno.
Parte de su vida se fue
y nadie se lo recordó a tiempo.
Ni siquiera un absurda gesto
disimulado entre tantas risas.

El sinónimo de la vida
no pudo encontrar en tan irregular destino.
Viajando como un frío espectro
observó un espejo nadar.
Formas angelicales le recordaron aquella noche
cuando creyó morir en sus brazos.
Entonces olvidó aquél rostro
por el cual intentó sacrificar sus alas.
Quedando entre sus ojos el mismo reflejo
de la resignación y una eterna noche gris.