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jueves, 9 de diciembre de 2010

Instrucciones precisas... no tan precisas


Parpadeo insostenible, pierdo mi cuerpo. Me sostengo por el aire como canción. Paso sin pensar, escucho tu respiración. Curar como nacer, crecer como aprender aunque muera en el intento. Te observo. Pero a veces se pierde...

sábado, 24 de julio de 2010

La agonía de la draba


Jamás vi en la herborada herida la agonía de la draba ni sus raíces, ni siquiera la dulce melodía de tu falacia extendiéndose frente a mis ojos. Yo sabía que se escondía en una máscara muda como quimera de rapiña en platónico sueño perdido. Como música entre sus dedos, un violín iba mutando la prohibición en sus cuerdas, esperando prolijo al borde del paisaje que nos separa en la sínfisis de nuestros sueños que resumen y resisten toda calma.
Esta euforia de atardecer mezquino, de modestas marionetas surgidas bajo el lago entre la neblina, cultiva espíritus entre los árboles. Cada uno transformándose sobre hexápodos proyectando su curiosa sombra en traslúcidos pastizales. Así ese laberintico encuentro, hacia labios holocrinos, entre hojas que plasman sentidos y un fastidio ante un eficiente consuelo, permitió ver el fuego sobre el cauce de lunática Luna naranja, haciendo de este collage algo emocionante.

martes, 16 de febrero de 2010

Mito noctámbulo


Una huella en el suelo y pasos perdidos
la bestia uniforme había nacido.
El cielo no se abrió para dejar la lluvia caer...
lo había ignorado de nuevo.

La Tierra giró seduciendo al Sol.
Un espectáculo en llamas.
Las hojas bailaron en el viento
entre la luz intensa y deforme.

Las corrientes de aire vieron nacer
acordes plasmados en un papel,
miles de cuerdas me aferraron
la tierra por fin tocaron mis pies.

Fueron sucesivamente ardiendo entre olas de arena suicidas.
Desierto que arrasó cada minuto al improvisar.

Pronto el cielo pescó mil galaxias,
los sonidos colapsaron entre la vegetación castigada,
mientras los peces se subían a un tren de sal.
El sueño comienza a pesar
su magia desatada en un desenfreno total
entre las paredes de cemento y la bruma en la montaña.

Le dije a mi imagen en un espejo que abriera los ojos
y que dejara de pensar...
En pocos segundos desapareció
entre mil jardines a visitar.

Leña ignífuga en entrañas,
era el fantasma del cruel pasado...
Entre los pasillos ha sembrado sombras y obsoleta oscuridad.
Innumerables paredes separarán su cuerpo del mio.

Elíptico laberinto pero nada me importa mas,
seré sólo un pez... que nadie ha de pescar.