
Una huella en el suelo y pasos perdidos
la bestia uniforme había nacido.
El cielo no se abrió para dejar la lluvia caer...
lo había ignorado de nuevo.
La Tierra giró seduciendo al Sol.
Un espectáculo en llamas.
Las hojas bailaron en el viento
entre la luz intensa y deforme.
Las corrientes de aire vieron nacer
acordes plasmados en un papel,
miles de cuerdas me aferraron
la tierra por fin tocaron mis pies.
Fueron sucesivamente ardiendo entre olas de arena suicidas.
Desierto que arrasó cada minuto al improvisar.
Pronto el cielo pescó mil galaxias,
los sonidos colapsaron entre la vegetación castigada,
mientras los peces se subían a un tren de sal.
El sueño comienza a pesar
su magia desatada en un desenfreno total
entre las paredes de cemento y la bruma en la montaña.
Le dije a mi imagen en un espejo que abriera los ojos
y que dejara de pensar...
En pocos segundos desapareció
entre mil jardines a visitar.
Leña ignífuga en entrañas,
era el fantasma del cruel pasado...
Entre los pasillos ha sembrado sombras y obsoleta oscuridad.
Innumerables paredes separarán su cuerpo del mio.
Elíptico laberinto pero nada me importa mas,
seré sólo un pez... que nadie ha de pescar.