
Puedo hablarte de muchas cosas
a pesar de una tortura anímica que acecha cada latido
en este introspectivo viaje.
He visto breves muestras de vida
y arena en mis manos.
Aguas castigadas por piedras
y el cauce de un rio que lentamente agoniza
(ciclo de nunca acabar).
El agua que enseguda cae de los cielos.
(y el fantástico don de olvidarte por momentos).
Suave brisa susurrando mis oídos
(el sonido de las aguas).
Los árboles tambaleantes felices de vitalidad.
sólidas construcciones inmóviles
nubes relajadas (aquí hay mucha paz).
Caminar y perderse (el regreso siempre presente).
Los consejos a seguir... las puertas de mi perdición.
Tal fácil como buscar olvido en otra alma
(es solo una encriptada ilusión).
Falta de paciencia... la ilusión de soledad y libertad
entre lo poco que te queda por guardar
(¿es este el prometido sentir eterno?).
Las canciones que empezaron a sonar,
las palabras forzadas que caen...
El parque no me verá rodar
ni negar lo que ha sido nuestro.
La desesperación de este mar de angustia y esquizofrenia lo ahogó.
He comprobado lo dificil que es alcanzar un sueño
y lo fácil que ha sido defraudar.
Heridas que las decisiones inteligentes podrán sanar.
Un puño en lo alto, un simple garabato
la tinta que bosqueja tu soledad,
solo fueron bocetos arruinados listos a criticar.
Mis fotos rotas en tus manos
mientras las imágenes de tu bello rotro en el espejo de la indecisión
te muestran una lágrima que acaricia la mejilla
y una sonrisa que te aleja de lo que fui.
Llenarás tu boca de la palabra "final"
(predecible final),
pesimismo en cada neurona...
Para apagar la luz que ilumina mis sueños...
basta cerrar los ojos y soltarse de las manos
ya que recrear momentos no tiene sentido,
entre estas distancias eternas y ternuras ajenas.
Intentar olvidar puede traer mil negativos sentimientos.
Y cuando creas que me olvidaste me vas a recordar otra vez.
(recuerdos de efimera cantidad).
Se muere Enero
y las incineradas palabras de días y meses
(el tiempo perdido no tiene piedad).
Cada día una agonía, cada paso una caída.
La conclusión de caminar por las paredes de tu crudo infierno
y el encanto de desperdiciar felicidad.
La semilla que no creció, y esas llamas que la hicieron cenizas de tanto esperar.
Quizás me siento prescindible de tus noches perfectas.
Hoy me declaro enemigo del destino,
pues imaginarlo es solo observar oscuridad.
Soy uno mas en la lista de tus fracasos
escribiendo la pared.
Solo un estorbo en el camino
y viste una fácil salida...
Mientras yo he de morir esperando, y agonizar extrañando
con mis pies en el fresco río.
El Sol enmudeciendo el aire
como niño jugando en un mundo externo
alejado de los problemas
el aura de las montañas, el fiel reflejo de las sombras de tu alma
y los misterios que encierra en sus horas.
Es solo una agónica tranquilidad...
evidentemente estás en todos lados.
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