jueves, 15 de marzo de 2012

Perseguidor de atardeceres

Vuelve a su hogar
el círculo solar.
Escondido bajo el horizonte
ahogado en su propia luz.
Todas las ramas van a su acecho
para sanar mis heridas.

Una extraña visión
de un cadalso pasado.
Preso de su libertad,
me regala óleos sobre lienzo
cortando rosas entre las nubes
prendiéndose fuego al acariciar
los patios azules.

¡Yo abro los libros
de este camino persiguiéndote!
Firmo tus páginas
tomando un pedazo de firmamento
y construyendo un sueño.
De ese cielo que parece
moverse lentamente como un mar.

Pero yo sé de esperar atardeceres.
Y podría esperar una respuesta
o salir a buscarla.
Sopla el viento y lleva consigo
fragancias frías.
Mas nada me importa
en esta víspera de muerte.
Estoy parado en las terrazas naturales.
Es la extraña sensación
de ser el Sol que desciende
entre la oscuridad.

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