
Cansado de brillar
bajo la sombra de la montaña.
Era hora de partir.
Entregado
al delirio natural,
al viento pertenecí
sin voluntad.
¿Dónde habitaré?,
no importa.
Mi rojizo cuerpo es débil.
Cada futuro fragmento aún más.
Pero si pudiera volar,
con vos volvería.
Fui marchándome rodeado
de tus vestidos de otoño
en Abril.
Siempre en Abril.
¿Y vos dónde estás?
en algún lado te extrañaré.
Que me lleve a vos el río,
entre el ruido del frío.
A un invierno sin viento
para contemplarte desde aquí
viendo tu reflejo en el agua.
Y quizás por la Luna
te engañe con la mirada.
O que me busquen tus ramas
si me extrañan.
Y serán lentos meses
de herida abierta.
Días lentos esperando
que salga el Sol.
Pero al recordarme no suspires,
voy a volver a tu vientre
en primavera.
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